Kenia instala la primera planta de energía solar que transforma agua salada en agua potable

Es una completa ironía que en un planeta con dos terceras partes de agua todavía existan personas en diferentes lugares del mundo que no tienen agua potable.

Los habitantes de algunos sitios en África a veces tienen que recorrer horas de trayecto con tal de conseguir el líquido vital para el consumo de sus familias, y aún así la calidad del agua no es tan buena en realidad. Fue por eso que la organización Give Power decidió ayudar a estas personas para que pudieran disfrutar un servicio que es tan básico y necesario para todos.

Desde hace más de seis años Give Power se ha dedicado a realizar diferentes proyectos de ayuda en zonas de escasos recursos y esta vez se enfocaron en el pueblo de Kiunga, Kenia, para construirles una planta de energía solar que transforma el agua de mar en una bebida potable y segura.

El proceso de desalinización del agua requiere instalaciones industriales que son muy costosas y que consumen una gran cantidad de energía. Sin embargo, los expertos de esta organización lograron aprovechar el poder del sol para montar lo que ellos llaman una “granja de agua solar”.

Usando paneles solares muy sofisticados pueden producir hasta 50 kilovatios para desalinizar el agua del mar y mantener funcionando dos bombas de agua las 24 horas del día.

Con la instalación de esta desaladora solar más de 25,000 personas al día pueden disfrutar de agua potable sin tener que hacer largos recorridos hasta pueblos y ciudades vecinas.

El de Kiunga fue un proyecto piloto de Give Power y al ver sus excelentes resultados ahora están considerando llevar esta idea a más lugares, como Haití y Colombia en donde también escasea el agua potable.

Para el presidente de la organización, Hayes Barnard, esta planta solar de agua potable fue hecha especialmente pensando en la salud de todos los africanos que consumen agua de mala calidad y enferman:

“Ves niños dentro de estas aldeas y tienen estas cicatrices en el estómago o en las rodillas porque tienen mucha sal en las heridas. Básicamente estaban envenenando a sus familias con esta agua”.

Un vaso del líquido vital no se le niega a nadie y es por eso que Give Power se puso manos a la obra para que los habitantes de este pueblo en Kenia puedan gozar de algo que debería ser una garantía universal para todos: poder beber agua.

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