Mujer refugiada encuentra al hombre que le regaló una bicicleta hace 24 años y le agradece

Luego de pasar por Turquía, Azerbaiyán y Rusia, Mevan Babakar logró llegar junto con su familia a los Países Bajos, donde encontraron refugio luego de tener que salir huyendo de Irak.

Además de la seguridad que encontraron en ese país, la pequeña recibió una muestra de cariño que le cambió la vida: un hombre de origen neerlandés le regaló una bicicleta. A través de Twitter, Mevan, ya convertida en una mujer, emprendió la búsqueda de este hombre…

Hola, Internet, esto es una posibilidad remota, PERO fui refugiada durante 5 años, en los años 90, y este hombre que trabajaba en un campamento de refugiados cerca de Zwolle, en los Países Bajos, por la amabilidad de su corazón, me compró una bicicleta. Mi corazón de cinco años explotó de alegría. Solo quiero saber su nombre. ¿Me ayudan?

Ahora, con 29 años, decidió ir de vacaciones a Zwolle, el lugar donde estuvo refugiada, y le pareció un buen momento para visitar a ese hombre que le regaló la bicicleta, así que la comunidad de Internet se puso a ayudarle.

Arjen van Der Zee, un hombre que trabaja en un noticiero local, lo reconoció pero tampoco recordaba su nombre hasta que preguntó a sus amigos y conocidos, quienes lo identificaron como Egbert.

Para aquellos que se preguntan cómo era Mevan, de cinco años. Este es mi quinto cumpleaños en el campo de refugiados en Zwolle. ¡Ella ni siquiera sabe que una bicicleta increíble viene en camino en cualquier momento!

Gracias a varias personas fue posible concretar el reencuentro de estos dos amigos, que a pesar del tiempo y la distancia han permanecido vivos en sus recuerdos de esa época difícil, pero por el apoyo y el cariño pudieron salir adelante.

Pequeñas acciones pueden tener grandes consecuencias. La amabilidad que me mostraron Egbert y su familia me acompañará toda la vida, y eso me sigue formando como persona. Eso es lo mágico de la amabilidad, no cuesta nada y cambia el mundo de una persona en un momento.

Durante la reunión compartieron anécdotas y Egbert le mostró su colección de orquídeas; Mevan comentó:

Creo que estaba conmocionado, al igual que yo. Fue como ver a un familiar al que no había visto desde hacía mucho. Encantador.

Finalmente acordaron mantenerse en contacto y ya están planeando una nueva visita, pero ahora también con la madre de Mevan. Una historia realmente encantadora que nos recuerda la importancia de nuestras acciones, porque siempre tienen consecuencias, y qué mejor que sean positivas.

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