Los tres escenarios ante una prórroga del ‘brexit’: entre una moratoria corta y el segundo referéndum

EMILIO ORDIZ

  • Los líderes de los Estados miembros se reúnen este jueves y viernes en Bruselas.
  • El presidente del Consejo, Donald Tusk, es partidario de una prórroga larga para el brexit.
  • Si el plazo va más allá del 2 de julio, los británicos tendrán que presentarse a las elecciones europeas.

Brexit

Después de tantas turbulencias, Reino Unido no tendrá la última palabra sobre su propio futuro. En su empeño por salir de la Unión Europea, los británicos no paran de dar tumbos: no aceptan el acuerdo firmado por Theresa May en Bruselas, pero tampoco quieren salir sin pacto. Esto les aboca a una única opción, que fue la que aprobó el Parlamento. La petición de prórroga es la conclusión a la que se ha llegado en la Cámara, pero ni siquiera eso está en sus manos. Serán los 27 los que decidan el plazo y no existe una posición clara al respecto.

Los líderes de los Estados miembros se reúnen este jueves y viernes en la capital belga para decidir, entre otras cosas, la posible demora del brexit. Sobre la mesa hay dos vías posibles. La primera, defendida por el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, es una prórroga larga (incluso hasta 2020). La otra, quizás más viable, dar solo dos meses a May para hacer efectiva la salida.

Estos son los posibles escenarios:

Prórroga corta: mejor para la UE

¿Por qué un plazo corto es mejor para la UE? La respuesta es simple. Si la moratoria a los británicos se extendiese más allá del 2 de julio (fecha en la que se tiene que constituir el Parlamento Europeo tras las elecciones de mayo), Reino Unido tendría la obligación de presentarse a los comicios, puesto que seguiría siendo miembro del grupo comunitario. Si esto se diera, se abriría el escenario de afrontar el brexit en mitad de la legislatura, algo que las instituciones europeas quieren evitar a toda costa.

Si el plazo fuese de solo dos meses como pide el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, la sartén estaría, de nuevo, en la mano de la UE. El profesor de la UAM, Luis Bouza, descarta a 20minutos que no se conceda la prórroga. “Nadie quiere pasar a la historia como el responsable de un brexit duro“, esgrime.

No parece tampoco posible que el Reino Unido recule y suspenda el artículo 50: “Sería una mala decisión porque ni Reino Unido quiere quedarse ni nadie quiere que se quede“. Ese plazo de como máximo dos meses es equiparable a la situación que vivió Alexis Tsipras tras el referéndum sobre las medidas de austeridad. “La UE da un plazo con unas condiciones” y May tendría que ver “cómo se adapta a ese plazo”.

Distinto escenario es el que valora el investigador del Real Instituto Elcano, Federico Steinberg. Aclara a este medio que el deseo “de las dos partes” es que el acuerdo “se vuelva a votar y se apruebe” en el Parlamento británico. Ahí entraría en juego un aplazamiento “breve” para que la confirmación de la Cámara se pueda implementar y entrar en vigor. 

Prórroga larga: mucho riesgo en la incertidumbre

En el caso de una prórroga larga, incluso a un año vista, parece mucho más complejo según los expertos. “Tenemos que partir de la base de que la incertidumbre es máxima”, desarrolla Steinberg. Dentro de eso, existe la teoría de que en un periodo extenso de tiempo, la realidad de Reino Unido pueda cambiar. En palabras de Bouza, mirar a largo plazo abre el camino “a unas nuevas elecciones o un nuevo referéndum” y por tanto se da la posibilidad de que “se pueda renegociar” con un Gobierno que tenga otros planteamientos. Ese, de hecho, podría ser el contexto idílico tanto para Bruselas como para Londres.

Steinberg, por su parte, no es optimista. “Entrar en una prórroga larga es arriesgado para la UE”, porque la participación de los británicos en las elecciones de mayo puede dar aliento al discurso antieuropeo. “La campaña de UKIP sería dura y quién sabe si podría ganar”, sentencia.

Además, si Reino Unido se queda un año más en la Unión puede “usar su derecho de veto” para según qué decisiones del Consejo. “Esto podría verse como una especie de chantaje”, continúa el analista. “Para una prórroga larga que lleve a elecciones o a un nuevo referéndum hace falta más certidumbre, y ahora no la hay”, concluye Steinberg a este medio.

Segundo referéndum o elecciones: ¿y si no cambia nada?

En el seno de la UE no hay una posición clara. El foco está sobre la primera ministra. “Hay que tener en cuenta que hasta ahora todas las decisiones que el Consejo ha tomado sobre el brexit han sido por unanimidad, y esta vez no parece que vaya a ser así”, avisan desde Elcano. Theresa May solo puede oír, ver y esperar.

Un segundo referéndum, que estaría respaldado por los laboristas, no asegura nada. Las voces proeuropeas son notorias y quizás esta vez habría un mayor índice de participación. El ‘no’ a la salida podría estar cerca, pero desde Bruselas no se quieren arriesgar sin tener certezas. Con unas elecciones pasaría prácticamente lo mismo.

Estas semanas ha quedado claro que en el Reino Unido hacen falta mayorías políticas claras, algo que tanto May como Corbyn están lejos de conseguir. Ir a las urnas, como se ha visto, puede ser una solución o un agravante. No se sabe si será mejor el remedio o la enfermedad.

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