Cuando confié de más en un asistente virtual y me falló

Aunque los asistentes virtuales todavía están en una fase temprana respecto a lo que las marcas planean que hagan en el futuro, no voy a negar que son herramientas muy útiles para cierto tipo de cosas que antes era más tedioso realizar, por ejemplo, establecer recordatorios, poner alarmas o agregar cosas a tu lista de compras.

En mi caso, uso dos asistentes virtuales, como son Google Assistant y Alexa, normalmente Alexa la uso mucho en casa, donde me ayuda a poner música o a activar y desactivar las luces del cuarto y a poner algunos recordatorios o ‘timers’ que necesito para algunas actividades dentro de la casa, pero al que le doy un peso aún mayor es a Google Assistant, sobre todo porque está en mi teléfono, además de que Google Assistant es mucho más avanzado que cualquier otro asistente del mercado.

Como una persona a la que le gusta la tecnología, más de una vez he depositado mi confianza plenamente en nuevos productos o servicios que me ayuden con mi día a día, y fue justamente lo que hice con Google Assistant.

En mi caso, me inscribí a una carrera en línea, para ello debía hacer un examen de conocimientos, y una vez que aprobaba dicho examen, tenía que realizar otro par de pruebas para al final poder inscribirme a la carrera, siempre y cuando cumpliera con todos los requisitos.

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Honestamente suelo ser una persona distraída, y a veces incluso olvido algunas cosas que debo hacer el mismo día, razón por la que Google Assistant es una de las mejores herramientas en mi día a día, pues básicamente le pido que me recuerde muchos de los pendientes que debo desempeñar todo el tiempo. Algunos me dirán que también hay aplicaciones para eso, pero pues al asistente de Google solo debo darle la instrucción con la voz, y listo.

El problema, es que tenía que realizar otras dos pruebas en línea que se iban a llevar a cabo durante el mes, una fue a inicios, y la otra era prácticamente a finales de enero. Como iba a pasar mucho tiempo, suelo ser olvidadizo y tengo otras cosas en las que también debo enfocarme, sabía que lo iba a olvidar, por lo que le pedí amablemente a Google Assistant que me recordara el día en que tenía que hacer la prueba.

Bueno, pues llegó el día de la prueba y no la hice, no la hice porque la olvidé, y la herramienta en la que tanto confiaba me había fallado en un momento decisivo e importante, Google Assistant no me recordó que debía hacer la prueba, lo peor es que me di cuenta de eso hasta que llegó el día de la inscripción, cuando el asistente me recordó que tenía que inscribirme, y fue en ese momento cuando me dijeron que me había faltado la segunda prueba, por lo que no podría inscribirme a la carrera a distancia.

No podía creer que Google hubiera fallado, nunca lo había hecho, sí, había confiado de más en él, pero porque me había demostrado su capacidad, por lo que lo primero que pensé fue un “seguramente jamás le pedí que me lo recordara”, pero mi sorpresa llegó cuando ingresé a los recordatorios y vi que en efecto estaba ahí, y estaba “En curso”, pero nunca me apareció la notificación, ni siquiera apareció en los otros recordatorios que tuve ese día, o en los siguientes, porque de otro modo lo hubiera visto.

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Obviamente se trata de algún error en la aplicación, o algo que sucedió particularmente ese día, porque hasta ahora no ha vuelto a fallar, lo que me llevó a darme cuenta que estaba confiando demasiado en una tecnología que en algún momento (como todo) puede fallar, pues todo puede dejar de funcionar correctamente un día.

La verdad es que en mi caso solo perdí tiempo y dinero, pero a veces me pongo a pensar, confiamos demasiado en la tecnología, pero qué pasa cuando falla, esta vez solamente fue un recordatorio, pero… ¿si en mi próximo coche con conducción autónoma hay un fallo y se estrella contra un muro?, ¿si mi cerradura inteligente de pronto se abre “por error”?, bueno, tal vez son cosas que siempre vendrán acompañadas con estos avances, nada es perfecto, así que siempre estamos expuestos a que cosas así sucedan, pero lo que sí podemos hacer es no confiar demasiado, y estar prevenidos ante cualquier situación.

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