Macron advierte a los chalecos amarillos: se van a aplicar “las respuestas más severas”

EFE

Chalecos amarillos

Tras más de cinco semanas seguidas de manifestaciones, las agresiones a policías y gestos antisemitas registrados en las últimas protestas de los chalecos amarillos han llevado al Ejecutivo francés a endurecer su discurso contra la radicalización de ese movimiento.

“El funcionamiento de nuestras instituciones exige una vuelta al orden, que cesen esas provocaciones, esas declaraciones a veces teñidas de antisemitismo, esa violencia, esa voluntad de destruir y de atacar deliberadamente a las fuerzas del orden”, indicó el primer ministro, Édouard Philippe.

Desde Chad, Emmanuel Macron advirtió este fin de semana que se iban a aplicar “las respuestas más severas, incluidas las judiciales”.

El llamamiento por parte del primer ministro se produjo tras haber visitado en París a un grupo de agentes agredidos en los Campos Elíseos.

El vídeo de su ataque, difundido en las redes sociales, fue uno de los que marcaron la última protesta: algunos manifestantes volcaron sus motos y otros les lanzaron adoquines y patinetes eléctricos, una situación que llevó a un policía a apuntar a los agresores con su pistola para intentar dispersarlos.

La investigación abierta por la Fiscalía de París por actos de violencia voluntarios contra los agentes no ha implicado de momento ninguna detención.

Gestos antisemitas, contra Macron y contra los medios

Y junto a la agresión en los Campos Elíseos, tuvo otra de sus imágenes destacadas al pie de la basílica del Sagrado Corazón, donde, con la melodía del Canto de los partisanos, un himno de la resistencia al nazismo, un grupo de manifestantes entonó una canción del humorista Dieudonné, condenado por antisemitismo.

La policía investiga otros presuntos insultos antisemitas proferidos contra una anciana en el metro de París por parte de unos hombres que supuestamente volvían de participar en la marcha.

Una anciana que se identificó como una deportada a Auschwitz les reprochó que hicieran la quenelle (un gesto que se realiza apuntando un brazo hacia abajo en diagonal con la palma de la mano boca abajo, mientras se toca el hombro con la mano contraria), un gesto de connotación antisemita popularizado por el propio Dieudonné, pero los tres hombres no pararon y llegaron a afirmar que los campos de concentración nazi no existieron.

A ello se suma la decapitación en Angulema, en el suroeste de Francia, de un muñeco con la imagen del presidente, Emmanuel Macron, que la Fiscalía también investiga.

Algunos chalecos amarillos también han hostigado a los medios de comunicación desde el inicio del movimiento. El último episodio fue cuando dos reporteras del canal público France 2 fueron agredidas en el peaje de Boulou, junto a la frontera española.

Los manifestantes disminuyen

Aunque los disturbios han estado presente desde la primera manifestación, el 17 de noviembre, la violencia ha quedado más patente a medida que el movimiento ha visto reducida de forma progresiva su participación.

La sexta jornada prolongó el sábado su tendencia a la baja y reunió en todo el país a 38.600 personas, frente a las 66.000 de una semana antes, y solo en París a unas 2.000, la mitad que el sábado anterior.

Podría también gustarte...

A %d blogueros les gusta esto: