Cuidado con los sensores de salud de los dispositivos móviles

Hoy la electrónica digital se ha hecho muy pequeña y por ello ahora contamos con teléfonos celulares que son verdaderas computadoras, muchas veces decenas de veces mejores que las de escritorio. Y esta es probablemente la razón por la cual un teléfono de gama alta puede costar tanto o más que toda una laptop equipada o una computadora de escritorio. Finalmente tenemos al menos el mismo poder que nuestras computadoras, pero en espacios muchísimo menores y eso, desde luego, cuesta dinero y mucho.

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Pero con los teléfonos celulares llegaron eventualmente las bandas de salud, las cuales usan una serie de sensores para tratar de medir los signos vitales de quienes las portan. Así, prácticamente cualquier banda de salud, inclusive las más baratas del mercado (las chinas), pueden medir el pulso y en ocasiones hasta la presión arterial. Esto permitiría supuestamente a quien tenga en la muñeca una banda de estas, saber si su pulso no está más acelerado que lo normal o que su presión arterial es adecuada y si las mediciones estuviesen fuese de los rangos “normales”, pues habría que pensar quizás en acudir al doctor o de plano pasar a Emergencias, para no dejar pasar una posible crisis de salud.

Los teléfonos celulares muchas veces son las verdaderas computadoras detrás de las bandas de salud, que no son otra cosa que “terminales medio tontas” que miden y transmiten a una app en el teléfono para que ahí se desplieguen resultados, gráficas, etcétera. Y obviamente seguro que más de una empresa ya está trabajando en algún dispositivo que elimine al teléfono y que la banda de salud sea todo lo que se necesite.

Los relojes de Apple, por ejemplo, tienen una serie de sensores de salud que pueden medir muchas cosas, y de acuerdo a la información con la que contamos, las apps que miden nuestros signos vitales o nuestra manera de ejercitarnos, están validadas por empresas que se dedican a la salud de las personas a nivel profesional. Sin embargo, habría que advertir sobre lo que hacen estos sensores.

Todas las mediciones en el cuerpo de una persona, hechas por ejemplo, en un hospital, se hacen con equipos de “soporte de vida”, es decir, son sistemas que tienen un control de calidad mucho más alto que lo que se tiene en bandas de salud o relojes posmodernos. Estos dispositivos de soporte de vida han pasado una serie de controles para llegar a poderse establecer como aparatos de medición confiables. Y esto es precisamente lo que adolecen muchas bandas de salud o relojes inteligentes. Sí, suena bonito ver como el reloj de Apple nos muestra un supuesto electrocardiograma de nuestro corazón en la pantalla del teléfono, pero de ahí a que los médicos tomen esa información como seria, es algo que probablemente no ocurre.

Cabe señalar que no sólo la medicina tiene aparatos de medición de soporte de vida (que por eso los hace mucho más costosos), sino que en otras actividades hay dispositivos medidores que son fundamentales para precisamente confiar en que sus mediciones ayudan a evitar algún problema por un dato en falso. Por ejemplo, en buceo hay unas consolas que se ponen en la muñeca del buzo, y que pueden medir la velocidad con la que el buzo debe ascender a la superficie para salir del agua sin problemas de nitrógeno excesivo en la sangre que solamente puede resolverse en la cámara hiperbárica. Y estos aparatos son muy importantes porque de ellos depende que los buzos salgan del mar sanos y salvos pero incluso también pueden fallar. De hecho, uno de mis hermanos es buzo profesional y su consola falló en un ascenso. Mi hermano notó algo raro y decidió ignorar lo que le decía el aparato y acudió a sus procedimientos aprendidos y salió del agua sin problemas. La consola se reportó al fabricante e incluso mi hermano tomó una foto de la pantalla de la misma en donde se muestra el error.

Así pues, confiar en la tecnología es algo que bien que mal todos hacemos, pero confiar en que un aparato puede estar midiendo nuestros signos vitales y tomar datos con la certeza que son los adecuados, sobre todo en equipos que no son de soporte de vida, no es la mejor idea. Digamos que todos esos sensores son interesantes, divertidos y hasta un argumento para vendernos más caros nuestros juguetes tecnológicos, pero confiarles nuestra vida a los mismos, no es una buena idea en el mejor de los casos.

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