“Mucha gente estaba avergonzada”, Holanda responde con 900 horas de misas para salvar a unos refugiados

ÓSCAR GUTIÉRREZ

  • La ley holandesa prohíbe entrar a las cuerpos de seguridad del Estado durante la celebración de un oficio religioso.
  • La familia se exilió en Holanda en 2010 por una persecución política al padre en Holanda. Entre los tres hijos, hay un menor de 15 años.
  • Para que te acepten una solicitud para tus hijos “uno debe estar dispuesto a ser expulsado a su país de origen”, declara a 20minutos Theo Hettema, lider religioso de La Haya.

Celebración religiosa en la iglesia holandesa donde están ayudando a los refugiados en las pasadas Navidades.

Una iglesia holandesa lleva más de un mes dando misa sin parar para evitar la extradición de una familia de refugiados. Según comentan fuentes de la parroquia a 20minutos, la familia Tamryzan huyó “a los Países Bajos en 2010 y solicitó asilo por razones humanitarias” debido a que el padre había sido “secuestrado y torturado en varias ocasiones” por ser un opositor político en Armenia. Son una familia en la que los padres tienen 43 años, las dos hijas de 21 y 19 y el más pequeño 15.

Según explica a este medio Fraïse, una voluntaria de esta pequeña iglesia evangélica, un juez de inmigración les concedió el estatus legal para permanecer en Holanda un total de tres veces, pero “el gobierno apeló el fallo”. Además, este procedimiento “se inició con nueve meses de retraso” y duró nueve años.

“Esto se hace de manera rutinaria aquí, para reducir aún más el número de residentes extranjeros que se quedan aquí legalmente“, se lamenta.

En septiembre de este año, el juez supremo “fue el primero que dictaminó” diferente y les ordenó “abandonar el país”. Este razonamiento se debió a “la existencia de nuevos documentos muy incompletos que el Gobierno recibió de fuentes armenias”, declara a este periódico Fraïse.

Encontraron auxilio en la Iglesia

Ante este suceso, en septiembre de 2018, pidieron amparo a la Iglesia de su localidad, Katwijk, al norte de la Haya, de la cual habían sido miembros dos años, dado que la legislación del país impide que el Ejército y la Policía actúen mientras se está desarrollando un oficio religioso. Pero, “la Policía ejerció presión para que no se respetara este acuerdo”, recuerda Theo Hettema, presidente del Consejo General de la Iglesia Protestante de La Haya. Por ello, acabaron yendo a la iglesia Bethel, una pequeña parroquia situada en La Haya.

El viernes 26 de octubre de 2018 a las 13.30 horas, empezó la misa que lleva durando ya más de 900 horas. Desde entonces, 400 pastores de todo el país se han ido turnando para dar un oficio religioso de apróximadamente una hora cada uno sin parar. De este modo, entre los feligreses y los curas impiden la deportación de esta familia.

“Los asistentes a la iglesia varían desde 2 en medio de la noche hasta 100 personas los domingos por la mañana” narra a este medio Hettema. Mientras ocurre el servicio, la familia Tamrazyan asiste al servicio de la iglesia, o se aloja en una habitación privada dentro del edificio, donde tienen la oportunidad de dormir y tomar una ducha. Si saliesen a la calle, “corren el riesgo de ser arrestados” confirma el religioso.

Dek Stegeman, portavoz de la organización a la que pertenece la iglesia afirma al medio holandés Nieuwwij que “nunca se había sentido tan orgulloso de nuestra iglesia”. Este directivo afirmó que a partir de esta iniciativa gente que “no ha estado en una iglesia” durante veinte años se ha unido.

“Bethel significa casa de Dios. Alguien llamó a nuestra puerta y la abrimos“, sentencia.

Posibles soluciones a este caso

Uno de los últimos recursos que le quedan a la familia es el llamado kinderpardon, una especie de amnistía para niños. Esta norma fue aprobada en 2012 por el parlamento holandés para conceder asilo a las familias cuyos hijos llevan en el país más de cinco años debido a los procedimientos de asilo excesivamente largos, según detalla a 20minutos Fraïse, partidaria de esta iniciativa.

Sin embargo, denuncia que esta ley “es una completa farsa” en la que más del 94% de los casos que se intentaron acoger a ella “fueron rechazados y deportados”. Entre estos casos, reprocha, había niños nacidos en los Países Bajos e incluso que llevaban ahí “16 años o más”.

Para ella, todos estos casos son la razón principal de la “reacción tan visceral de casi toda la sociedad holandesa” porque “mucha gente estaba avergonzada”.

La clave de tal elevado número de solicitudes denegadas, en opinión para este periódico de Theo Hettema, es un criterio “paradójico”, que es que para que te acepten esta solicitud “uno debe estar dispuesto a ser expulsado a su país de origen”.

Según cuenta Fraïse, la Iglesia Protesta tiene en la agenda desde hace tiempo convertir el kinderpardon, en una amnistía con efectos legales. Por ello está conversando con los grupos políticos, no solamente por esta familia, sino por los 400 hijos que se podrían acoger a esta legislación. En su opinión, esta “decisión política está en curso durante esta semana”.

Hettema detalla que han pedido al Secretario de Estado, Sr. Mark Harber, que utilice su autoridad y “ponga freno a la expulsión de familias y niños” hasta que se pueda garantizar un procedimiento claro.

De cara para los próximos días, desde la Iglesia no van a bajar la guardia, ni siquiera estiman un límite de tiempo. Planeamos continuar con los servicios” para buscar “crear tiempo y espacio para un diálogo” sobre su vida y “el destino de los niños en circunstancias similares”, cierra el sacerdote.

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